{"id":12759,"date":"2015-02-24T00:00:00","date_gmt":"2015-02-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/des-mza.infd.edu.ar\/sitio\/%c2%93no-no-ha-muerto-vive-aun-el-vendra%c2%94\/"},"modified":"2015-02-24T00:00:00","modified_gmt":"2015-02-24T00:00:00","slug":"%c2%93no-no-ha-muerto-vive-aun-el-vendra%c2%94","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/%c2%93no-no-ha-muerto-vive-aun-el-vendra%c2%94\/","title":{"rendered":"?\u00a1No, no ha muerto! \u00a1Vive a\u00fan! \u00a1\u00c9l vendr\u00e1!?"},"content":{"rendered":"<p class=\"sitio_noticia_volanta\" >\n<h3>?\u00a1No, no ha muerto! \u00a1Vive a\u00fan! \u00a1\u00c9l vendr\u00e1!?<\/h3>\n<p class=\"sitio_noticia_copete\" >Historias argentinas. Columna de Javier Tr\u00edmboli en Telam<\/p>\n<hr class=\"sitio_noticia_contenido\" \/>\n<p >\n<div class=\"news-head clearfix\">\n<div class=\"block Volantas\">\n<p><em><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/advf\/imagenes\/2013\/11\/5298fc995f788_123x93.png\" border=\"0\" alt=\"Javier Tr&iacute;mboli\">Javier Tr&iacute;mboli&nbsp;<\/em><\/p>\n<p class=\"Resaltado2\"><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Facundo Quiroga es asesinado el 16 de febrero de 1835, en Barranca Yaco, un paraje al norte de C&oacute;rdoba. La Argentina de aquel entonces se conmovi&oacute;, por la relevancia pol&iacute;tica del caudillo riojano, idolatrado por las clases populares. Qui&eacute;n instig&oacute; el crimen fue la pregunta que se puso a rodar, a la vez que la certeza de que Facundo volver&iacute;a. Si la historia es un espejo, la imagen de lo ocurrido hace 180 a&ntilde;os en nada se parece a la que hoy agita tenuemente a un sector delimitado de la sociedad.<\/span><\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"head-media clearfix\"><a class=\"print ir\" style=\"font-family: verdana, geneva; font-size: 10pt;\"><img decoding=\"async\" title=\"\" src=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/advf\/imagenes\/2015\/02\/54e63c6952fd3_510x338.png\" border=\"0\" alt=\"\"><\/a><a id=\"expandImage\" class=\"expandImage\" href=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/advf\/imagenes\/2015\/02\/54e63c6952fd3_800x531.png\"><\/a><\/div>\n<div class=\"editable-content\"><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">&ldquo;&iquest;Qu&eacute; significa esto?&rdquo;, ordena m&aacute;s que pregunta Facundo Quiroga, asomando la cabeza por la ventana de un coche envuelto en polvo. La respuesta es un balazo que le entra en un ojo y lo mata. Vuelve de Santiago del Estero, de mediar sin mucha fortuna en un diferendo entre gobernadores del norte. Aunque tambi&eacute;n es un giro convencional, de autoridad, la pregunta en cuesti&oacute;n suena moderna, porque es dif&iacute;cil que no se derrame m&aacute;s all&aacute; de Barranca Yaco, hacia la b&uacute;squeda del sentido que rige la vida de una naci&oacute;n que a&uacute;n no termina de conformarse. Sarmiento en Facundo. Civilizaci&oacute;n y barbarie -10 a&ntilde;os despu&eacute;s del asesinato- pone esta interrogaci&oacute;n en su boca, pero antes hab&iacute;a rodado, similar, en versos populares que lloraban la muerte del caudillo riojano.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">M&aacute;s de una advertencia recibe Facundo de que una emboscada lo espera en el camino, ya que sus enemigos han dispuesto todo para matarlo. Las desoye: &ldquo;No ha nacido todav&iacute;a el hombre que ha de matar a Facundo Quiroga. A un grito m&iacute;o esa partida se pondr&aacute; a mis &oacute;rdenes&rdquo;. Nada importa que apenas pueda caminar, el cuerpo estropeado con 47 a&ntilde;os. Y mientras su secretario desespera, &eacute;l duerme. Borges, cuando simpatizaba con Yrigoyen, agrega estos versos: &ldquo;Aqu&iacute; estoy afianzado y metido en la vida\/ como la estaca pampa bien metida en la pampa.&rdquo; Y le hace preguntar: &ldquo;&iquest;Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?&rdquo;<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">El sue&ntilde;o al que se entrega Facundo en la galera no es el &ldquo;apacible&rdquo; de D&iacute;az, uno de los fusilados de Jos&eacute; Le&oacute;n Suarez retratado por Walsh, que ronca en el banco de una comisar&iacute;a. Porque ha tenido y tiene enemigos por doquier, a los que ha combatido en decenas de batallas y refriegas. Y a&uacute;n cuando el partido unitario est&aacute; derrotado, nuevas desavenencias aparecen. Lo mata un &ldquo;gaucho malo&rdquo;, Santos P&eacute;rez, por encargo de los hermanos Reinaf&eacute; que gobiernan C&oacute;rdoba. Son federales pero aliados de Estanislao L&oacute;pez, con quien Quiroga no se entiende. Santos P&eacute;rez y dos de los Reinaf&eacute; terminar&aacute;n colgados en un pat&iacute;bulo en la Plaza de la Victoria y con el fondo del Cabildo. Una litograf&iacute;a que Rosas hizo imprimir por miles nos lo recuerda. Otra fue la de Facundo Quiroga. Porque a Rosas acusan muchos, Sarmiento desde ya, de haber instigado el crimen. Tulio Halperin Donghi, no Jos&eacute; Mar&iacute;a Rosa, escribe que se trat&oacute; s&oacute;lo de &ldquo;un libre juego imaginativo&rdquo;.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Despu&eacute;s de Pav&oacute;n y de 1880, hay un lago y penoso momento en que su muerte parece definitiva. La Argentina se moderniza y se dice que los caudillos no eran m&aacute;s que se&ntilde;ores feudales (Ingenieros). Limpios del pasado, exfoliados, Facundo ni siquiera sirve para producir pintoresco, demasiado tremendo. El pampero muere. S&oacute;lo en La Rioja se lo recuerda y quiz&aacute;s con algo de verg&uuml;enza. Por ese entonces, David Pe&ntilde;a quiere rebatir la &ldquo;leyenda negra&rdquo; que se hizo fuerte apoyada en la letra de Sarmiento y se detiene en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de Facundo. Crepuscular, antes de la batalla de Oncativo, le escribe al general Paz: &ldquo;Estamos convenidos en pelear una sola vez para no pelear toda la vida. Es indispensable ya que triunfen unos u otros, de manera que el partido feliz obligue al desgraciado a enterrar sus armas para siempre.&rdquo; Instalado en Buenos Aires, en mayo de 1834, de no ser por una tormenta, habr&iacute;a atravesado la rada para saludar a Rivadavia que est&aacute; en espera de su pasaporte para residir de nuevo por estos lares. Rivadavia, uno de sus enemigos de anta&ntilde;o, principalmente a &eacute;l estaba dedicada la bandera negra en que una calavera era cruzada por dos tibias, con la leyenda &ldquo;Religi&oacute;n o Muerte&rdquo;. La necesidad de una constituci&oacute;n lo preocupa a Facundo Quiroga. Pero ese desdibujamiento, para Pe&ntilde;a, tambi&eacute;n para Sarmiento, no es tal. Los invita a imaginar la posibilidad que qued&oacute; trunca en Barranca Yaco, de que Facundo aportara la soluci&oacute;n para la Argentina. Su unidad. Otra cosa afirma Halperin Donghi: &ldquo;En 1835, Quiroga era ya tan s&oacute;lo un sobreviviente de las luchas grandiosas que en la d&eacute;cada anterior hab&iacute;an dado a su figura dimensiones nacionales.&rdquo;<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Estas palabras se sit&uacute;an por fuera del mito que, en tanto popular, en efecto se sostuvo en esas &ldquo;luchas grandiosas&rdquo; de la d&eacute;cada de 1820. M&aacute;s atento a las denuncias de quienes le temen y odian que a las razones de los gauchos convencidos de que volver&aacute;, Sarmiento alimenta el mito, para lanzarlo contra Rosas. Facundo es el gaucho que hace el mal sin saberlo; el bandido, el desertor, siempre fuera de la ley, un tigre cebado que hay que cazar. Su caballo Moro y 400 capiangos &ndash;hombres tigres- lo hacen invencible en el campo de batalla. Sarmiento lo animaliza pero, a la vez, Facundo y la cultura popular en riesgo se sienten c&oacute;modos en alianza con ese otro mundo. En contraste: en Rosas la barbarie y la pasi&oacute;n se convierten en fr&iacute;o sistema. Ahora bien, derrotado Rosas, Facundo, queda y es una fenomenal advertencia contra las maneras m&aacute;s cortas de pensar la Argentina.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Aunque nunca en un billete, Facundo recorre el siglo XX y sus temblores. Lo imaginan y hacen obra Sa&uacute;l Taborda, Manzi, Basald&uacute;a, Luis Felipe No&eacute;, Ortega Pe&ntilde;a y Duhalde, Oesterheld, Hugo del Carril. Francisco Urondo incluye desgarrado el poema de Borges &ndash;El general Quiroga va en coche al muere- al interior de Adolecer; lo entrecruza con vers&iacute;culos b&iacute;blicos y parece admirar a quien sabe ir &ldquo;en coche al muere&rdquo;.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Facundo es la cifra de lo que se pretendi&oacute; desterrar y volvi&oacute;; del fracaso, que a algunos aterra, de las l&iacute;neas divisorias n&iacute;tidas entre pasado y presente. Al menos un jir&oacute;n de sentido sobre nuestra experiencia como naci&oacute;n moderna despunta ac&aacute;. Algo de esto supo Menem en 1989, aunque haya sido para la tergiversaci&oacute;n flagrante. La recurrencia a su figura es tambi&eacute;n la a&ntilde;oranza de una vida m&aacute;s justa. Como si Facundo, vuelto naturaleza, con sus capiangos y armas desenterradas, estuviera siempre por volver. Exageremos porque nos gustar&iacute;a creerlo, como Mes&iacute;as furioso.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\">Toda vida y toda muerte se constituyen en un cruce social y pol&iacute;tico, en una trama de fuerzas. Hasta Ortega Pe&ntilde;a y Duhalde, que no ahorran cr&iacute;ticas al liberalismo, reconocen en Sarmiento que haya enlazado la vida f&iacute;sica y el mito de Facundo a las clases populares. Otro jir&oacute;n de sentido. La larga presencia de Facundo le debe todo a esto.<\/span><\/em><\/div>\n<div class=\"editable-content\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\"><strong>fuente<\/strong>:<a href=\"http:\/\/www.telam.com.ar\/notas\/201502\/95494-facundo-quiroga-180-anos-de-su-asesinato.html\" target=\"_blank\">&nbsp;http:\/\/www.telam.com.ar\/notas\/201502\/95494-facundo-quiroga-180-anos-de-su-asesinato.html<\/a><\/span><\/div>\n<div class=\"editable-content\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: verdana, geneva;\"><a title=\"Javier Tr&iacute;mboli, historiador\" href=\"index.cgi?wid_item=724&amp;wid_seccion=22\">Leer todas las columnas de Javier Tr&iacute;mboli<\/a><\/span><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>?\u00a1No, no ha muerto! \u00a1Vive a\u00fan! \u00a1\u00c9l vendr\u00e1!? Historias argentinas. 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La Argentina de aquel entonces se conmovi&oacute;, por la relevancia pol&iacute;tica del caudillo riojano, idolatrado por las clases &#8230; <a title=\"?\u00a1No, no ha muerto! \u00a1Vive a\u00fan! \u00a1\u00c9l vendr\u00e1!?\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/%c2%93no-no-ha-muerto-vive-aun-el-vendra%c2%94\/\" aria-label=\"More on ?\u00a1No, no ha muerto! \u00a1Vive a\u00fan! \u00a1\u00c9l vendr\u00e1!?\">[+]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1090,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[28,6],"tags":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12759"}],"collection":[{"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1090"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12759"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12759\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/superior-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}